Hoy hablaba con un amigo y nuestra conversación derivó en una de las anécdotas más bizarras de mi vida, de esas dignas de ser contada en este espacio, de esas que sólo me pasan a mí.
Hace unos meses, en mi viaje al trabajo, me crucé a un guitarrista con onda en el tren. Los últimos dos que tocó me gustaron bastante, y empecé a buscar en mi cartera algo para darle antes de bajar. No hubo caso, no tenía cambio. Se lo dije cuando llegó a mí con su sombrero y él, que me había visto tratar sin mucho éxito acomodar mi cuello en señal de dolor, me ofreció masajes. "No, gracias", le dije. "¿Otro día, quizás?". De nuevo, "No, gracias".
Algo más me dijo antes de bajar, pero en el momento no escuché, y salí, se me hacía tarde.
Meses más tarde, llegaba a mi casa del trabajo casi a medianoche. La música llegaba a la calle. Pensé que eran el novio de mi prima (que festejaba su cumpleaños en mi casa) y su papá que estaban tocando. Cuando abrí la puerta del comedor, en un vistazo general me di cuenta de que no. El que cantaba me miró de reojo y siguió cantando, pero el que tocaba la guitarra, dejó de tocar. "¡Yo a esta chica la conozco!" Yo lo miré a él, toda mi familia me miró a mí, y después posaron sus ojos en él. No entendía nada. "Del tren, te conozco del tren", me explicó, y sí, tenía razón.
Carcajada general. Toda mi familia se reía y yo me ponía cada vez más colorada. A partir de ese momento, como era de esperarse, en lo poco que quedaba del show, hubo bastante chiste a partir de esta nueva situación que se había presentado. Me enteré que su parte del show ya había terminado, y que tocó una canción donde, supuestamente, hizo referencia a mí. La familia se reía y yo, cada vez más, me inhibía. Al final, el guitarrista en cuestión, a quien - me enteré en ese momento - llaman "el francés del tren", pegó tanta buena onda con mi familia, que terminó siendo invitado a quedarse después del show porque, ahora sí, iban a tocar el novio de mi prima y su padre.
En medio de todo eso, el francés me repitió lo que me había dicho antes de que me bajase del tren y no llegué a escuchar: "te dije que el destino nos iba a volver a cruzar", y hasta me reprochó no haberlo saludado una vez a la bajada de un subte: "¡casi me llevás por delante, te saludé y no me diste bola!". "No te vi", le expliqué, y era verdad. Hablamos un poco más en ese par de horas, no mucho porque, como dije, la familia me (nos) inhibía bastante, y se fue una foto más tarde.
Me enteré que algunos días después llamó a mi prima, quien lo había contratado, para pedirle mi celular. No se lo dio. Me lo tendría que haber pedido a mí.
Quizás me lo cruce algún día tocando la guitarra en el tren y, quizás, sin tanta familia en el medio, las cosas resulten distintas. Puede que no...
o que si...
Yo te ví, en un tren... y no me acuerdo más, pero creo que decía y no pude ni siquiera decir hoooola! o algo así... ;)
ResponderEliminarY no será el de Savage Garden, pero sí, tiene onda!