jueves, 9 de septiembre de 2010

cosas del día a día

1) Me gustan las sillas.

2) Amo poner música a todo volumen y bailar por el comedor cuando estoy sola en casa.

3) Las publicidades de productos de limpieza me dan bronca, mucha.

4) Me encanta cuando los hombres que usan anteojos miran por encima de ellos, como Tim Gunn n.n

5) Me dan miedo las tortugas.

6) Me gustan las comedias románticas.

7) Lloro con frecuencia en los transportes públicos.

8) Me da pánico ir al dentista...

9) ...y ahora que estoy yendo, me río a carcajadas por los nervios cuando llego, escupo el agua que me tira en la boca sin avisarle mientras trabaja y me golpeo inevitablemente con la silla cada vez que salgo del consultorio.

10) Para trabajar suelo poner música mala, sobre todo de noche.

11) Generalmente sueño con cosas ridículas, por ejemplo: ir a comprar queso al mercado; Julián Weich con pelo largo; que Ale, mi novio, es Luis Miguel.

12) No me gustan los dedos de los pies.

13)  Me da miedo tener bebés a upa... siento que, con lo torpe que soy, se me van a romper en cualquier momento.

14) Hace un año me compré unas botinetas que sólo me entraron el día que las probé en la zapatería.

15) Me encanta desayunar y merendar al aire libre.

jueves, 29 de julio de 2010

a pesar de las no ganas...

me saqué un nueve.

Linda manera de estrenar la libreta!

martes, 27 de julio de 2010

Ganas

Hoy me levanté con ganas de conocer a mi nueva sobrinita fraudulenta, que nació anoche, pero no puedo porque tengo un resfrío atroz y no me dejan asomarme. Me levanté con ganas de escuchar música y desayunar cosas ricas, pero el desayuno fue el mismo de siempre y sin tanta gracia, porque no le siento el gusto a las cosas. No tengo olfato. 

A pesar de eso, sigo con ganas de sol, ganas de color, de ropa linda y maquillaje extravagante, ganas de leer en la mesa que da a la ventana de algún café y distraerme con la gente que pasa o los rayos del sol reflejándose en los vidrios. Me desperté con ganas de hacer todo aquello que no debería porque tengo que estudiar para el final de mañana, incluso de escribir y hasta de dibujar. Ganas de salir.

Salir... sé que para cuando sea hora de hacerlo, ya no voy a tener ganas, y lo sé porque sí, porque soy así, geminiana, ciclotímica, ansiosa y me aburre esperar. Las ganas me duran poco, a veces. Sí, soy también un tanto pesimista* y por eso tengo ganas de una sorpresa que me haga cambiar de parecer cuando ya no tenga ganas de nada.

Por el momento, y muy a pesar de mis tantas ganas, seguiré con Barthes, Saussure, Peirce, Benveniste, Jakobson, Orecchioni, Eco, Arfuch... una joda bárbara, bah.




*Creo que por eso es que amo que mi novio siempre le ponga buena onda a las cosas y trate de encontrarle algo positivo a todo, incluso a mí :p


sábado, 15 de mayo de 2010

Luz y Sombra

El 18 de noviembre, después de actualizar este blog,  una cosa me llevó a otra cosa, un link me llevó a otro link, y así, de pura casualidad (o no), llegué al blog de Sombra.

El 18 de noviembre empezó la magia.

Lo sentí en esa conexión aún sin conocernos, en esas ideas y sensaciones compartidas. "Me enamoré de este blog", posteé en mi Facebook, y un amigo en común nos puso en contacto. ¡Bingo!


Pasamos horas escribiéndonos, hablando por micrófono mientras yo preparaba láminas, maquetas y más láminas al lado de mi pc o de alguna notebook prestada. Pasamos horas, días enteros encontrando coincidencias, haciéndonos compañía, volviéndonos adictos sin saberlo.

Pasamos horas, días y meses juntos, casi seis meses ya... y seguimos contando, seguimos creciendo, seguimos jugando, seguimos soñando, seguimos rodando tierra, andando juntos, uno al lado del otro,  libres.









jueves, 1 de abril de 2010

Otra vez sopa...

"Me mata la timidez", diría Emanuel Ortega. Yo digo que soy una pavota.

Una vez más, como en cada nuevo comienzo de cursada, la señorita (o sea, yo) está inhibida. Confío en que en algún momento aprenderé.

Atravesando un leve enamoramiento por Mackintosh,
Luz.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El francés del tren II

La vida misma, en forma de mail y caradurez, le llevó mi blog al francés... y lo contestó.

Muy buenos días a todos.
Be happy.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El francés del tren

Hoy hablaba con un amigo y nuestra conversación derivó en una de las anécdotas más bizarras de mi vida, de esas dignas de ser contada en este espacio, de esas que sólo me pasan a mí.


Hace unos meses, en mi viaje al trabajo, me crucé a un guitarrista con onda en el tren. Los últimos dos que tocó me gustaron bastante, y empecé a buscar en mi cartera algo para darle antes de bajar. No hubo caso, no tenía cambio. Se lo dije cuando llegó a mí con su sombrero y él, que me había visto tratar sin mucho éxito acomodar mi cuello en señal de dolor, me ofreció masajes. "No, gracias", le dije. "¿Otro día, quizás?". De nuevo, "No, gracias".
Algo más me dijo antes de bajar, pero en el momento no escuché, y salí, se me hacía tarde.


Meses más tarde, llegaba a mi casa del trabajo casi a medianoche. La música llegaba a la calle. Pensé que eran el novio de mi prima (que festejaba su cumpleaños en mi casa) y su papá que estaban tocando. Cuando abrí la puerta del comedor, en un vistazo general me di cuenta de que no. El que cantaba me miró de reojo y siguió cantando, pero el que tocaba la guitarra, dejó de tocar. "¡Yo a esta chica la conozco!" Yo lo miré a él, toda mi familia me miró a mí, y después posaron sus ojos en él. No entendía nada. "Del tren, te conozco del tren", me explicó, y sí, tenía razón.


Carcajada general. Toda mi familia se reía y yo me ponía cada vez más colorada. A partir de ese momento, como era de esperarse, en lo poco que quedaba del show, hubo bastante chiste a partir de esta nueva situación que se había presentado. Me enteré que su parte del show ya había terminado, y que tocó una canción donde, supuestamente, hizo referencia a mí. La familia se reía y yo, cada vez más, me inhibía. Al final, el guitarrista en cuestión, a quien  - me enteré en ese momento - llaman "el francés del tren", pegó tanta buena onda con mi familia, que terminó siendo invitado a quedarse después del show porque, ahora sí, iban a tocar el novio de mi prima y su padre.


En medio de todo eso, el francés me repitió lo que me había dicho antes de que me bajase del tren y no llegué a escuchar: "te dije que el destino nos iba a volver a cruzar", y hasta me reprochó no haberlo saludado una vez a la bajada de un subte: "¡casi me llevás por delante, te saludé y no me diste bola!". "No te vi", le expliqué, y era verdad. Hablamos un poco más en ese par de horas, no mucho porque, como dije, la familia me (nos) inhibía bastante, y se fue una foto más tarde.


Me enteré que algunos días después llamó a mi prima, quien lo había contratado, para pedirle mi celular. No se lo dio. Me lo tendría que haber pedido a mí. 


Quizás me lo cruce algún día tocando la guitarra en el tren y, quizás, sin tanta familia en el medio, las cosas resulten distintas. Puede que no... 


o que si...